El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Un oficial de policía de narcóticos y un genio criminal deberán apartar su rivalidad y unir esfuerzos (y gracia marcial) para enfrentarse a una red de drogas subterránea que asalta la ciudad.
¿Que el argumento nos ha quedado corto? Pues el filme no se queda corto –ni perezoso– en acción de la buena, con una trama de honor, balas y sangre digna del viejo cine de Hong Kong. Un juego del gato y el ratón interpretado por dos virtuosos actores como Tse Miu y Andy On, que nos regalan coreografías imposibles y tiroteos que podrían formar parte de cualquiera de los títulos clásicos de John Woo o Benny Chan.